DERECHOS DE LOS MÉDICOS


CARTA DE LOS DERECHOS GENERALES DE LOS MÉDICOS


1.- SER LIBREMENTE ESCOGIDO POR SUS PACIENTES COMO DEPOSITARIO DE SU SALUD Y SU CONFIANZA.

Tradicionalmente la relación médico-paciente ha sido en todas las culturas una relación personal, confidencial, privada y afectuosa. La necesidad de llevar los servicios médicos a todos, el desarrollo de nuestra estructura social y el avance de tecnología médica compleja, llevaron al ámbito de esta relación bipolar a otros numerosos actores intermediarios, transformando la relación entre ambos en una en la que los médicos y los pacientes ocupan los extremos, cada día más distantes. Mientras que los actores interpolares garantizan sus ganancias políticas, sociales y económicas, los médicos y los pacientes cargan con la responsabilidad de una relación que día a día se deteriora. Este ambiente de confrontación que terceros interesados han promovido, no conviene a los pacientes, no conviene a los médicos y no conviene a la sociedad. El eje de la relación entre el paciente y su médico fue siempre el derecho de los pacientes a escoger a su médico tratante, habiendo sido este derecho recogido en muchas legislaciones sobre los derechos de los pacientes. Para que pueda cabalmente cumplirse con ése derecho, el médico debe gozar recíprocamente del mismo.


2.- RECIBIR TRATO DIGNO Y RESPETUOSO.

El médico tiene derecho a que los pacientes le otorguen un trato de acuerdo a su dignidad humana, respetando en todo momento sus convicciones personales y que de igual manera se espera que procedan los familiares del paciente o su representante legal, así como sus superiores, personal relacionado con su trabajo profesional y terceros pagadores, cuando la relación del servicio esté sujeta a determinada relación laboral. El trato respetuoso implica la obligación del paciente y/o los familiares o su representante legal de proporcionar información completa, veraz y oportuna en relación con su estado de salud, así como apego estricto a las recomendaciones del equipo médico, ya que como elemento de validez del contrato entre el paciente y su médico debe prevalecer un acuerdo de voluntades sin vicios en el consentimiento como serían: error, dolo, violencia o mala fe; y que para que el paciente pueda obtener prestaciones de salud oportunas y de calidad idónea se requiere que éste a su vez proporcione al médico la información veraz, completa y oportuna.


3.- TENER ACCESO A EDUCACIÓN MÉDICA CONTINUA Y SER CONSIDERADO EN IGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA SU DESARROLLO PROFESIONAL.

Además del derecho, el médico tiene la necesidad y obligación para atender la demanda de la sociedad a la que sirve. Siendo la obsolescencia del conocimiento y las destrezas, cada día más acelerada, para mantenerse permanentemente actualizados y poder cumplir así con las fundamentadas expectativas de la sociedad, quien exige de sus médicos conocimientos y destrezas de vanguardia, cumpliendo con los más altos estándares posibles en su medio y en su circunstancia, los profesionales de la salud tienen derecho a que se les facilite el acceso a educación médica continua y a ser considerados en igualdad de oportunidades para su desarrollo profesional. En el caso de que la práctica médica se realice a través de instituciones, empleadores o terceros pagadores, éstos deberán costear dicha actualización.


4.- TENER A SU DISPOSICIÓN Y EN FORMA OPORTUNA LOS RECURSOS HUMANOS Y MATERIALES NECESARIOS PARA EL ADECUADO DESEMPEÑO DE SU PROFESIÓN.

Para que el médico pueda brindar una atención adecuada a sus pacientes requiere disponer oportunamente de los recursos humanos adecuados y suficientes así como de las instalaciones, equipo, instrumental e insumos necesarios, de acuerdo con el nivel de atención.


5.- RECIBIR PROTECCIÓN E INDEMNIZACIÓN POR LOS DAÑOS EN SU SALUD Y LOS PERJUICIOS QUE ESTOS OCASIONEN, DERIVADOS Y/O A CONSECUENCIA DE ACTOS PROPIOS DE LA PRACTICA DE SU PROFESIÓN.

El individuo enfermo deberá seguir por siempre siendo tratado en forma generosa, solidaria y fraterna, como ha sido desde el origen de los tiempos, pero como sociedad, habremos de asumir plenamente la responsabilidad con quienes otorgan ese trato generoso, solidario y fraterno: los médicos y el personal paramédico que les asiste. Sería injusto continuar dejando en la indefensión a aquellos que sufren las consecuencias económicas y sociales de la enfermedad que adquieren a consecuencia de ayudar a otros.


6.- RECIBIR REMUNERACIÓN EXTRAORDINARIA POR RIESGOS PROFESIONALES.

En el ejercicio de la medicina como el de otras profesiones y actividades laborales, se incurre en riesgos particulares y específicos, esporádicos o permanentes. La Ley reconoce estos riesgos y otorga a los trabajadores emolumentos especiales sin que en ello se agote la responsabilidad civil de quien los contrata.


7.- PERCIBIR UN HONORARIO, SUELDO O SALARIO JUSTO Y ACORDE A SU DIGNIDAD, RESPONSABILIDAD Y PREPARACIÓN, INDEPENDIENTE DEL RESULTADO DE SU TRABAJO.

Aunque no puede existir una proporción entre el monto de los emolumentos que percibe el médico y el restablecimiento de la salud o la conservación de la vida de sus pacientes, sus honorarios, sueldo o salario justo, por el servicio que otorga, debe ser remunerado. Los estipendios del médico deberán ser estimados y retribuidos basándose en: el esfuerzo total de su trabajo, donde deberán de considerarse factores como: el tiempo empleado en realizar el servicio o el procedimiento, la destreza técnica y el esfuerzo físico necesarios, el esfuerzo mental y el juicio requeridos además del stress secundario al riesgo potencial del paciente; el costo originado por el ejercicio de su profesión; y finalmente el costo de oportunidad a consecuencia del tiempo invertido para obtener una especialidad. El médico puede asegurar a sus pacientes que serán atendidos con diligencia, con pericia y con oportunidad pero los resultados de su trabajo pueden depender de circunstancias ajenas a su control o el de los pacientes. La aparición de complicaciones o padecimientos intercurrentes o recurrentes no son evidencia de omisiones y no justifican la negativa de pacientes, familiares o terceros pagadores a cubrir los honorarios correspondientes a su trabajo. Por tanto, la cobertura de honorarios, debe ser independiente de las alternativas de solución a posibles conflictos, sean estos reales o ficticios.


8.- PROTECCIÓN, PRESERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE SU PRESTIGIO PROFESIONAL.

El prestigio profesional es el bien más preciado de un profesionista. Aquel que divulga a una o más personas hechos falsos o verdaderos con el propósito de dañar la fama pública de otra persona, comete el delito de difamación y si lo divulgado es falso estaría incurriendo en el delito de calumnia. Siendo la reputación profesional el activo más valioso que posee el médico, éste tiene derecho a disponer de los medios legales a su alcance para la defensa de su prestigio profesional, asimismo, de ser este el caso, tiene derecho a recibir asesoría legal por parte de la institución donde preste sus servicios. Durante la resolución de un conflicto con su paciente, el médico tiene derecho a que la información se mantenga al margen del conocimiento público, de no manejarse así por parte del paciente, sus familiares, representantes legales o terceros pagadores y resulta en detrimento de su buen nombre profesional, el médico podrá entablar una demanda para la reparación de los daños que le hayan ocasionado. De igual manera, los medios de comunicación, deberán ser respetuosos del principio de legalidad y la garantía de audiencia en tanto no se haya manifestado una resolución legal inatacable por haber causado ejecutoria sobre la controversia.


9.- ASOCIARSE PARA LA DEFENSA DE SUS INTERESES PROFESIONALES Y NO RECIBIR TRATO DIFERENCIADO NI DISCRIMINATORIO.

Las agrupaciones de carácter gremial son necesarias y legítimas para la defensa de los intereses de actividades específicas, profesiones y oficios. De acuerdo a la ley, teniendo los colegios de profesionistas como uno de sus propósitos fundamentales la vigilancia del ejercicio profesional con el objeto de que este se realice dentro del más alto plano legal y moral, debe promoverse el respeto a su derecho de asociación, y todos los gremios de profesionistas deberán recibir el mismo trato, sin sobre-regulación que no tenga el equivalente para las demás profesiones, respetando las garantías constitucionales consagradas en la Ley General de Profesiones sobre todo en su artículo 50 fracciones a), f) y o) en que se basa el principio general de derecho de que “la justicia sólo se da entre iguales” y se otorga la facultad de los colegios de dirimir los conflictos entre los profesionales mismos y entre ellos y sus clientes.


10.- AUTONOMÍA DEL EJERCICIO PROFESIONAL.

En todo servicio de atención médica, los profesionales de la salud tienen derecho a que se les respete su libertad de prescripción, su juicio clínico, diagnóstico y terapéutico, como parte de un ejercicio profesional libre y responsable, con bases en fundamentos éticos y científicos aceptables, pudiendo declinar la atención de un paciente con el cual no exista afinidad, salvo casos de urgencia.